
El súper está lleno de empaques que dicen «natural», «light» o «fit». La información que importa está en otra parte del empaque.
1. Los sellos de advertencia
Los octágonos negros avisan cuando un producto tiene exceso de calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans o sodio. Entre dos productos parecidos, elige el que tenga menos sellos. Las leyendas sobre cafeína y edulcorantes indican que no se recomiendan para niños.
2. La porción
Los números de la tabla corresponden a una porción, no al paquete. Si la bolsa trae tres porciones y te la terminas, multiplica por tres.
3. Azúcares añadidos
Búscalos en la tabla y en los ingredientes. Jarabe de maíz, dextrosa, maltodextrina, concentrado de jugo y miel también son azúcar.
4. Sodio
Importa sobre todo si tienes presión alta o enfermedad renal. Enlatados, embutidos, sopas instantáneas y salsas suelen ser los más altos.
5. La lista de ingredientes
Va de mayor a menor cantidad. Si los primeros tres son azúcar, harina refinada o aceite, ya sabes qué estás comprando. Una lista corta y con nombres que reconoces suele ser buena señal.
La regla que lo simplifica
Los alimentos que no necesitan etiqueta —verduras, frutas, frijoles, huevo, pollo, pescado— deberían ocupar la mayor parte del carrito.
Este artículo es orientación general y no sustituye una consulta. Si tienes una enfermedad o tomas medicamentos, pide a tu nutriólogo y a tu médico las indicaciones para tu caso.
