
Rechazar alimentos nuevos es una etapa normal de la infancia. Lo que hacemos los adultos frente a ese rechazo decide si dura unos meses o varios años.
Lo que no funciona
- Obligar o castigar. Convierte la verdura en el enemigo.
- Premiar con postre. Enseña que la verdura es el trámite y el dulce, lo valioso.
- Esconderlas siempre. Sirve para nutrir, pero no para que aprendan a aceptarlas.
- Cocinarle aparte. Refuerza la lista corta de alimentos.
Lo que sí funciona
- Exposición repetida y sin presión. Un niño puede necesitar probar un alimento muchas veces antes de aceptarlo. Ponlo en la mesa, en porción pequeña, sin comentarios.
- Dar el ejemplo. Comen lo que ven comer.
- Cambiar la presentación: cruda con limón, al vapor, en sopa, asada. A veces el problema es la textura, no el sabor.
- Involucrarlos: que elijan una verdura en el mercado y ayuden a lavarla.
- Un alimento seguro en cada comida, algo que sí acepta, junto a lo nuevo.
Cuándo consultar
Si acepta muy pocos alimentos, rechaza texturas completas, no sube de peso o las comidas son un conflicto diario, conviene una valoración. La selectividad alimentaria tiene manejo, y es más frecuente en niños con autismo u otras condiciones del desarrollo.
Este artículo es orientación general y no sustituye una consulta. Si tienes una enfermedad o tomas medicamentos, pide a tu nutriólogo y a tu médico las indicaciones para tu caso.
